El cantante y compositor cristiano Forrest Frank, reconocido por su autenticidad y letras frescas, está viviendo días inesperadamente intensos. Hace apenas unos días, Forrest sufrió una fractura en las vértebras L3 y L4 tras una caída practicando skateboarding junto a su pequeño hijo. Lejos de apagar su creatividad, el accidente lo impulsó a crear nueva música: desde su cama, guitarra en mano y audífonos puestos, ha compuesto un tema que ya se hace viral entre sus seguidores.
En redes sociales, Forrest compartió tanto el video de su accidente —grabado por una cámara de seguridad— como la grabación casera de su proceso creativo ahora que está en recuperación. “Fue solo una tarde casual con mi hijo, ni siquiera pensé en usar casco (el famoso ‘hubiera’ no existe)”, comentó el artista, subrayando que agradece a Dios porque el golpe no fue peor.
Tal como ha demostrado en toda su carrera, Forrest eligió transformar el reto en fe y testimonio. En pocas horas, publicó un adelanto del nuevo tema “God’s Got My Back”, con letras sencillas pero profundas que reflejan su confianza:
“Dios tiene mi espalda, incluso cuando caigo o me atacan… incluso cuando mi alma está llena de tristeza, no tengo que preocuparme por el mañana”.
La historia tocó a su comunidad digital y compañeros músicos. Comentarios de ánimo llegaron de artistas como Lecrae o Colton Dixon, y la publicación acumuló decenas de miles de ‘likes’ rápidamente. Forrest, quien ha colaborado con Maverick City Music y Elevation Worship y ha recibido varios galardones, reafirma así su llamado a componer para inspirar y conectar.
La vida, admite Forrest, muchas veces lo ha sorprendido justo cuando pensaba tenerlo todo bajo control. Desde éxitos virales hasta pruebas personales intensas, su música nunca ha dejado de ser un reflejo de su relación con Dios. Ahora, desde la cama y con gran sentido del humor, nos recuerda que incluso los tropiezos pueden ser el inicio de una nueva canción.
Forrest planea lanzar oficialmente este tema muy pronto. Mientras tanto, sus seguidores siguen atentos y orando por su pronta recuperación, agradecidos de ser testigos de cómo la fe transforma heridas en himnos de esperanza y resiliencia.





