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Miqueas Ferrando

Argentina

La Huella en Cada Corazón: Miqueas y su Compromiso por la adoración en comunidad

Por Miqueas Ferrando

(Buenos Aires, Argentina)


Soy Miqueas, tengo 24 años y estoy casado. Crecí en la iglesia, algo natural siendo hijo de pastores. Pero si hay algo que aprendí es que ese camino no es tan ordenado como solía ser.

Hoy en día, la historia común es que los hijos de pastores se terminan yendo, o al menos no sirven en el ministerio. Y es algo que entiendo, porque yo también lo viví.

He leído estadísticas sobre esto, y es verdad: no es tan común como parece. Creo que parte del gran problema es que la iglesia a veces lastima mucho. He atravesado situaciones difíciles, momentos en los que simplemente quería soltar todo, dejar el ministerio con los jóvenes y hasta dejar la música.

Hubo un momento en mi carrera donde incluso tuve mi «enojo» o mi «rechazo», y quise irme a hacer música secular.

Pero en esos momentos de dificultad, cuando uno quiere soltar, es donde necesitás un buen entorno, una familia que te apoye y, sobre todo, una comunión con Dios. Es esa intimidad con el Señor la que es determinante para tomar una buena decisión.

El Salto y el Foco Congregacional

Si han escuchado mi música, sabrán que he sido bastante versátil. He explorado géneros. De hecho, mi camino musical comenzó haciendo worship, música congregacional, por allá en 2018 o 2019. Pero luego, un poco más joven, quise probar otra cosa. Me fui a explorar otros sonidos.

Sacamos canciones, incluso temas de reggaetón como «Loco», que la gente sigue pidiendo hasta hoy. Hace poco, en una iglesia, me la pedían tanto que tuve que agarrar la guitarra y hacer un pequeño acústico. Y sí, tengo la verdad, me gusta probar diferentes géneros.

Pero mi foco principal, el que me guio a mi nuevo proyecto, no fue una simple prueba de versatilidad o seguir una moda.

Hubo un trato con el Señor, muy íntimo.

En el último año y medio, mientras no estaba lanzando música, estaba redescubriendo lo que Dios quería conmigo. Fue en ese tiempo de intimidad, meses determinantes, que sentí una guía muy clara. Me di cuenta de que muchas veces queremos «captar» a la gente de afuera, queremos cautivar a otros, pero lo primero que tenemos que captar también es adentro en la iglesia.

El foco fue: hagamos música congregacional.

Trasceder, No Solo «Pegar»

Mi esposa (quien me acompaña y es realmente genial) y yo estamos en esto juntos, y nuestra meta es hacer música que realmente trascienda.

Hacer música para que «pegue» —para que sea un éxito rápido— tiene una fecha límite. Lo que me propuse es que mi música pueda ser un himno. Quiero dejar una huella en cada corazón y en cada lugar donde voy.

No se trata de decir que la música anterior no venía de un lugar especial; las letras estaban inspiradas en mis propias historias con Dios. Pero ahora, Dios tenía esto preparado: música que genere algo, que te lleve a esos congresos de antes.

Busco que la canción te genere eso: el saltar, el que puedas estar con tus amigos, que te revuelva el estómago y que te lleve de regreso a la infancia, a la preadolescencia. Las canciones que vamos a sacar tienen ese condimento; son superfácil de aprender, hechas a propósito para que la gente las cante y les quede.

Este camino lo estoy haciendo de la mano de mi productor de siempre, Marcelo Núñez. Lo conozco desde los 16 años., stamos trabajando en un nuevo EP que sale este año. La primera canción inédita (¡primicia!) sale este mismo mes de marzo.

Este EP congregacional no solo incluirá canciones propias con esa búsqueda de la trascendencia, sino también un par de covers de temas que para mí son realmente especiales y que tienen un significado importante en la iglesia.

¿Qué clásicos vienen?

Grabamos dos temazos. Uno de ellos es la canción que dice «Clamé, me oíste. Me viniste a rescatar». Sí, «Me viniste a rescatar» de Hillsong . ¡Es una leyenda!.

Siento que hoy en Argentina está sucediendo algo grande en la música cristiana. Hay un fuego, hay un deseo de crecimiento, y se nota mucho en la comunidad; nos apoyamos un montón entre nosotros. Pero el trabajo ministerial se hace en equipo. No podría hacer nada sin mi equipo, sin mi esposa, o sin medios como este que nos ayudan a alzar la voz para que sea escuchada.

Al fin y al cabo, todos trabajamos para la misma persona, para el mismo Rey. Es un placer para mí poder aportar mi granito de arena, y espero que esta música que viene logre dejar una huella en tu corazón.