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El Reino de Dios No Es Un Boleto Al Cielo: Es Una Vida Que Comienza Hoy

El Reino de Dios No Es Un Boleto Al Cielo: Es Una Vida Que Comienza Hoy

Durante años, muchos cristianos hemos malinterpretado el verdadero mensaje del evangelio. Lo hemos reducido a una simple fórmula: acepta a Jesús, repite una oración y asegúrate tu boleto al cielo cuando mueras. Pero el reconocido pastor y comunicador Dante Gebel invita a replantear esta visión limitada de la salvación en su más reciente conferencia transmitida en vivo desde Anaheim, California.

En lo que podría considerarse uno de sus mensajes más desafiantes, Gebel confronta la idea de que el cristianismo se trata únicamente de «escapar del infierno» para argumentar que Jesús vino a traer el cielo a la tierra, no solo a llevarnos al cielo después de la muerte.

La Pregunta Que Cambia Todo

«¿Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien tú has enviado?», cita Gebel del evangelio de Juan 17:3. Esta es la única vez que Jesús define explícitamente qué es la vida eterna, y no tiene nada que ver con un examen doctrinal en las puertas del cielo.

El comunicador argentino explica que hemos confundido dos tipos de conocimiento: el conocimiento por descripción y el conocimiento por experiencia. «Yo te podría describir Moscú porque lo he leído en libros y visto en películas, pero nunca he estado allí. Sin embargo, sé por experiencia propia cómo se siente Madrid en una calurosa noche», ilustra Gebel. La diferencia es abismal: conocer de Dios no es lo mismo que conocer a Dios.

El Evangelio Que Jesús Realmente Predicó

Gebel señala que durante su infancia en la iglesia, los profetas visitantes constantemente anunciaban que «ese sería el último año en la tierra». Se especulaba que el anticristo era Hitler, luego Mussolini, Castro, Gorbachov y hasta Bill Gates o Barack Obama. «Yo crecí atemorizado y a la vez desesperadamente esperanzado en que jamás viviría hasta mi vida adulta», recuerda.

Pero el problema, argumenta, es que hemos perdido de vista el verdadero evangelio que Jesús predicó. En Marcos 1:14-15, Jesús dice claramente: «Se ha cumplido el tiempo. El reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse y crean las buenas noticias.» No dijo «asegúrense su lugar en el cielo», sino «el reino de Dios está cerca».

«La buena noticia de Jesús es que este tipo de vida eterna está a nuestra disposición ahora mismo», enfatiza Gebel. «La vida eterna no comienza después de la muerte, sino en el punto que Dios nos toca con su gracia redentora.»

Del Miedo a la Transformación

El pastor cuestiona la estrategia evangelística basada en el miedo al infierno. «¿Quién quiere que alguien esté con él por miedo?», pregunta retóricamente. «Sin embargo, hemos predicado horas sobre el infierno y el crujir de dientes. No podemos llevar a Cristo personas por el miedo.»

Gebel critica lo que llama el «modo anzuelo» de predicar: ofrecer un evangelio barato el primer día, hacer que la gente repita una oración y luego, una vez «dentro», empezar a agregar requisitos: diezmar, congregarse obligatoriamente, cambiar la forma de vestir, obedecer sin preguntar. «La gente se siente timada. Era un evangelio ‘menos que el costo’ y ahora tiene que hacer un montón de cosas para permanecer en la religión», explica.

La Diferencia Entre Cristianos y Discípulos

Uno de los puntos más provocadores de la conferencia es cuando Gebel señala que la palabra «cristiano» aparece solo tres veces en el Nuevo Testamento y surgió como un apodo despectivo en Antioquía. «Jesús nunca dijo ‘Id por todo el mundo y haced cristianos’. Dijo que fueran por todo el mundo y hagan discípulos, aprendices.»

El término «discípulos» aparece 269 veces en el Nuevo Testamento. «El discipulado es el medio por el cual aprendemos a vivir la vida que Jesús ofrece. Nunca el cristianismo tuvo la intención de producir cristianos, solo discípulos», afirma.

El Reino de Dios: Aquí y Ahora

Gebel explica que todos tenemos un «reino», esa pequeña esfera donde ejercemos control. «Ese es nuestro reino. Por eso no nos gusta que nos digan qué hacer», dice. Pero el reino de Dios es diferente: es el rango donde se hace la voluntad de Dios, no la nuestra.

«Jesús enseñó una oración distinta a la que muchos practican», señala. «No dijo ‘Sácame de aquí para subir allá’. Lo que dijo es ‘Haz que las cosas aquí abajo empiecen a funcionar como allá arriba’.»

Cada vez que elegimos la reconciliación sobre la venganza, cada vez que alimentamos al hambriento sin esperar nada a cambio, cada vez que perdonamos en lugar de guardar rencor, el reino de Dios irrumpe en este mundo. «No es que el cielo es un lugar donde empezará la santidad. La vida eterna es cualitativa, nos hace ser una persona distinta, con errores, pero siempre llevando la presencia de Dios con nosotros», explica.

Un Llamado a Despertar

Al cerrar su mensaje, Gebel lanza un llamado urgente: «Lo malo se ha vuelto bueno y lo bueno se ha vuelto malo. Pero el problema no es que eso esté ocurriendo, el problema es cuando normalizamos la situación. Esta nueva normalidad no puede ganarnos ni anestesiarnos.»

El comunicador desafía a la audiencia a abandonar el «refugio del miedo» y convertirse en agentes activos del reino de Dios. «La iglesia de Cristo llevará el reino hasta los confines de la tierra. Y habrá comida para el hambriento, consuelo para el que está solo. Vamos a enjugar lágrimas de los que lloran», proclama.

En un momento donde muchos cristianos parecen más preocupados por identificar al anticristo o calcular fechas proféticas, Gebel trae un mensaje refrescante y desafiante: la eternidad ya comenzó, el reino de Dios está aquí, y nosotros somos llamados a ser sus embajadores activos en un mundo que desesperadamente necesita experimentar el amor transformador de Cristo.

«No se trata de mudanza, se trata de transformación», concluye. «El verdadero evangelio nunca se trató de ir al cielo. Es poder de Dios, ahora.»