Samu Robles es cantautor, compositor, productor e influencer cristiano originario de Ecuador y radicado en Argentina. Desde su debut profesional en 2022 con Nomad Music House, se consolidó como una de las voces más reconocibles de la música cristiana urbana en español, con un sonido que cruza worship experimental, R&B, trap y hip hop.
Su catálogo no parte de un himnario estático. Parte de una pregunta: ¿cómo suena la fe si se dice con el lenguaje de esta generación? Esa tensión —entre tradición y experimentación, entre oración íntima y beat contemporáneo— recorre su trabajo solista, sus colaboraciones y su paso por la banda Zomoz.
De Ecuador a Argentina
Samu Robles nació en Ecuador y construyó su carrera desde Argentina, el país donde reside y desde el que se proyecta al público hispanoamericano. Heaven Music lo presenta como artista, productor e influencer: alguien que escribe, produce y también comunica su música en redes, especialmente en Instagram, TikTok y YouTube.
Esa doble vía —estudio y pantalla— explica por qué su nombre circuló primero entre jóvenes que lo encontraron en covers y, después, en plataformas de streaming. El mensaje no llega disfrazado de slogan. Llega como conversación: confesión, duda, alabanza y la necesidad de la presencia de Dios en lo cotidiano.
«¿Qué pasa si?»: el álbum que lo dio a conocer
Su nombre empezó a sonar con la serie de covers «¿Qué pasa si…?», en la que reimaginaba himnos clásicos de la música cristiana en géneros urbanos. La pregunta era concreta: ¿qué pasaría si «Cuán bello es el Señor» o «Cara a cara» sonaran como trap o R&B?
Esa idea se convirtió en el álbum de versiones «¿Qué pasa si?», publicado el 20 de octubre de 2023 bajo Nomad Music House LLC y producido por Samu junto a Steven Richards. El disco reúne siete relecturas, entre ellas «Jesucristo basta», «Supe que me amabas», «Yo quiero verte», «Cara a cara», «La tierra canta», «Empezar de nuevo» y «Cuán bello es el Señor», el canto asociado a Marcos Witt.
En 2024 llevó esa misma idea al escenario con la sesión en vivo de «¿Qué pasa si?», un registro que dejó claro que el experimento no era solo de estudio: también funcionaba como adoración contemporánea.
Sencillos de identidad: «Disfraces» y «Líbrame de mí»
Antes de su primer álbum original, Samu afinó una voz más personal. En «Disfraces» (2024) habló de la doble vida y de la necesidad de quitarse las máscaras delante de Dios. El tema, lanzado por Nomad Music House LLC, mezcla trap, R&B, percusión y guitarra acústica. El videoclip, dirigido por Luis Abrego y grabado en Monterrey, México, tradujo esa idea con un registro visual deliberadamente extraño: disfraces literales para una conversación espiritual.
Ese mismo año llegó «Líbrame de mí», producido por Steven Richards, con un sonido más oscuro entre hip hop, R&B y rock. Samu lo describió como una oración contra el obstáculo interno: no siempre el problema está afuera. El videoclip, también dirigido por Luis Abrego en Monterrey, acompaña esa lucha entre la carne y la gracia.
«PRESENCIA»: su primer álbum original
El 9 de mayo de 2025 estrenó «PRESENCIA», su primer álbum de material original. Fue un lanzamiento conjunto de Heaven Music y Nomad Music House LLC, producido por el propio Samu Robles. El disco reúne diez canciones pensadas como oraciones: confesión, petición, alabanza, contemplación y agradecimiento.
«Cada canción es algo que viví: la confesión a Dios al comenzar mis oraciones, las peticiones a Dios sobre mis luchas, alabanza hacia él, contemplar su presencia, agradecimiento; todos estos aspectos de mi vida diaria con él están plasmados en cada canción y melodía».
Samu Robles, sobre «PRESENCIA»
Sobre el título, explicó que cada tema es una conversación con Dios y que el álbum nace de una convicción simple: se necesita su presencia más que nunca. La portada —una habitación con una ventana por la que entra la luz— refuerza esa idea de intimidad cotidiana.
El álbum incluye colaboraciones con Indiomar en «Me levanté», Gabriel EMC en «JEMS» y Silvia Jimenez en «Pase lo que pase», además de temas como «Confieso», «Líbrame de mí», «Cómo no alabarte», «Disfraces», «Presencia» y «Eterno».
Zomoz y el circuito de colaboraciones
En paralelo a su carrera solista, Samu forma parte de Zomoz, una agrupación multicultural junto a Luisfer, Dariana y Silvia Jimenez. El proyecto se mueve entre pop, chill y lo-fi con un enfoque de adoración, y debutó con «Eres hogar».
Esa red de voces también aparece en su catálogo solista y en features. Ha colaborado con Indiomar, Gabriel EMC, Silvia Jimenez, Marcela Gándara, Factor de Cambio y Kike Pavón, este último en el álbum «Reverdece» (2026).
De «Nadie como tú» a «Calma»
Después de «PRESENCIA», Samu no se detuvo en el formato álbum. En 2025 lanzó «Nadie como tú», un sencillo de Heaven Music y Nomad Music House LLC que incorpora versos del clásico «Tu fidelidad», de Miguel Cassina, popularizado por Marcos Witt. Samu se encargó de la composición y la producción; la mezcla y el máster quedaron a cargo de Juan Reales.
En 2026 su catálogo solista se expandió con sencillos como «Trato», «Confirmo», «Calma» e «Inagotable amor (Salmo 63)». «Trato» se convirtió en uno de sus temas más escuchados. «Calma», publicado por Heaven Music, es el sencillo que el propio artista destaca en su Linktree oficial.
El 31 de julio de 2026 se sumó a Factor de Cambio en «¿De qué me vale?», una canción de adoración congregacional grabada en vivo, producida por Andreu Pradas y lanzada por Heaven Music, con videoclip dirigido por Manel Pradas.
Dónde escuchar a Samu Robles
Su música está en Spotify, Apple Music, Deezer y YouTube Music. La videografía oficial está en su canal de YouTube. También publica adelantos y contenido en Instagram y TikTok. Su enlace central de plataformas es linktr.ee/samurobles.
Por qué importa su música hoy
Samu Robles ocupa un lugar preciso en la escena cristiana en español: no elige entre himno y beat. Toma el repertorio que muchos escucharon en la iglesia y lo traduce al idioma sonoro de quienes viven la fe con audífonos puestos. Con «¿Qué pasa si?» abrió esa puerta. Con «PRESENCIA» escribió desde su propia oración. Con «Trato», «Calma» y «¿De qué me vale?» sigue ampliando el mapa, sin soltar el centro: la presencia de Dios en medio de la vida real.
