Toni Romero estrena «Digno/Si te tengo a ti», de la exaltación a la entrega
Toni Romero une dos canciones en «Digno/Si te tengo a ti», un sencillo en vivo que va de exaltar a Cristo a reconocer que tenerlo basta. Ya disponible con Heaven Music.
Toni Romero estrenó el 23 de octubre de 2026 «Digno/Si te tengo a ti», un sencillo de adoración grabado en vivo que une dos canciones en un mismo recorrido: empieza exaltando la dignidad de Cristo y termina en una declaración personal de amor y dependencia. Es un lanzamiento internacional de Heaven Music y ya está en todas las plataformas digitales.
El medley abre con la mirada puesta en Cristo. «Digno de alabar, Cristo, nombre sin igual, digno de alabar», repite la letra, una declaración que pone el nombre de Jesús por encima de cualquier otro. La adoración aparece como respuesta a su santidad: antes de pedir o de contar algo, la congregación exalta.
Después, lo que significa tenerlo
El tramo final baja a lo personal. La declaración colectiva se vuelve convicción íntima: la presencia de Dios vale más que cualquier posesión, logro o deseo.
«Si te tengo a ti, lo tengo todo, mi amado, mi tesoro. Fuera de ti nada deseo, Señor».
«Digno/Si te tengo a ti», Toni Romero
La nota de lanzamiento conecta ambas canciones con el Salmo 73:25-26, donde el salmista reconoce que no desea a nadie en los cielos ni en la tierra fuera de Dios, y que él es la fortaleza de su corazón y su porción para siempre. Desde ahí, el sencillo pregunta por las prioridades de la vida espiritual: adorar a Jesús por quien es y reconocer que tenerlo basta.
Una grabación que conserva a la congregación
Musicalmente, el tema se mueve en la adoración congregacional contemporánea, con una atmósfera íntima y reverente. La grabación en vivo, producida por Juan Vilca, conserva la participación de la congregación y la sensibilidad del momento. La producción acompaña sin quitarles protagonismo a las letras.
Vilca también produjo «Milagroso/Padre nuestro», el medley en vivo que Toni lanzó en julio junto a Factor de Cambio con una lógica parecida: primero declarar quién es Dios y después responder con adoración.