Chris Olah, cofundador de Anthropic, participó en mayo en la presentación de «Magnifica Humanitas», la primera encíclica del papa León XIV, un documento que responde de antemano a la pregunta que lleva meses ocupando a su empresa: si Claude podría tener algún tipo de experiencia interior. El episodio salió a la luz a finales de septiembre en un extenso reportaje de Elizabeth Dias en The New York Times, y deja una escena difícil de ignorar: un laboratorio de IA tocando la puerta de la Iglesia para hablar del alma de su modelo.
Conviene aclarar algo desde el inicio. Anthropic no afirma que Claude sea consciente. Su postura pública es la de la incertidumbre: a The Verge le respondió que Claude «no está viva porque no tiene sangre, pero podría ser consciente», como recogimos cuando Microsoft cuestionó a Anthropic por este mismo debate. Lo nuevo es hacia dónde ha llevado esa incertidumbre.
Cenas, notas de agradecimiento y acuerdos de confidencialidad
Según el Times, desde el otoño de 2025 Anthropic ha mantenido reuniones y llamadas con pensadores religiosos de distintas tradiciones, muchas de ellas bajo acuerdos de confidencialidad, para plantear que sus modelos «podrían ser conscientes o tener estatus moral». Una noche de abril, de acuerdo con el reporte, un directivo llevó a un grupo de invitados a cenar a un restaurante de menú degustación en San Francisco. Se fueron con una nota escrita a mano, una taza y un ejemplar impreso de la «Constitución» de Claude.
Al centro de esa campaña está Olah, que dirige la investigación de interpretabilidad de la compañía. Creció en un entorno evangélico y hoy no se identifica con ninguna fe, según el mismo reportaje. Algunos de los invitados salieron dispuestos a tomarse la pregunta en serio; otros, escépticos, desconfiaron del método.
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