Apple Music celebra los 25 años del iPod con un guiño escondido en su versión web: al llegar a una página que no existe, en lugar del error habitual aparece un iPod virtual con rueda de navegación y una biblioteca de 1.029 canciones. Incluye además el juego «Brick», y funciona sin iniciar sesión ni tener una suscripción.
Qué hay dentro del iPod escondido
El reproductor imita los controles del dispositivo original y recrea el ambiente de principios de los 2000 con música de esa época, con nombres como Baha Men o Eminem. Se navega como entonces: menús en cascada, selección con la rueda y un catálogo cerrado, lejos del océano de millones de canciones que ofrece hoy el streaming.
El segundo atractivo es «Brick», el juego oculto que acompañó al iPod durante años. Es una variante del clásico Breakout, y aquí se puede jugar directamente desde el navegador, sin pasar por la aplicación ni por una cuenta de Apple Music.
Por qué el número 1.029
La cifra no es casual. El iPod original se presentó el 23 de octubre de 2001 con una promesa que lo resumía todo: hasta 1.000 canciones de calidad de CD en un aparato de unos 185 gramos, según el comunicado de Apple de entonces. El modelo inicial tenía un disco duro de 5 GB, una pantalla LCD retroiluminada de dos pulgadas y un puerto FireWire, y salió a la venta por 399 dólares. Esa conexión lo limitaba a los ordenadores Mac, y buena parte de la prensa de la época consideró el precio demasiado alto.
Que la biblioteca virtual supere por poco las mil canciones funciona como una pequeña referencia a aquella promesa fundacional.
Cómo encontrarlo
El truco está en la web de Apple Music, no en la aplicación: basta con abrir una dirección inexistente dentro de music.apple.com para que, en lugar del aviso de «página no encontrada», se cargue el iPod. Apple no ha publicado una explicación oficial, así que conviene tratarlo como lo que es, un detalle de cortesía que puede cambiar o retirarse sin previo aviso.
Un aniversario que dice más de lo que parece
El homenaje llega cuando el iPod hace tiempo dejó de ser un producto central. Apple lo fue retirando poco a poco hasta descontinuar el último modelo, y su función la absorbieron el iPhone y el streaming. Aun así, el dispositivo sigue siendo un símbolo de cómo cambió la relación con la música: de las colecciones propias, cargadas canción a canción, a los catálogos infinitos que se alquilan por suscripción.
Ese contraste es justo el que exploramos en Queremos tocar la música otra vez: vinilos, iPods y la nostalgia de tener algo propio. Un iPod con mil canciones obligaba a elegir qué merecía un lugar en la biblioteca, una limitación que muchos hoy recuerdan con cariño.
