heaventurn Crea un plan

Cuando la iglesia se apaga, hablan con el gemelo digital del pastor

El pastor Justin Lester entrenó una réplica de IA con casi dos millones de palabras de su ministerio. Por la noche, cuando el edificio está a oscuras, esa versión digital atiende crisis, dudas y oraciones.

Cuando la iglesia se apaga, hablan con el gemelo digital del pastor

Había bautizado a su gente con botas de agua, los había acompañado en crisis matrimoniales y había orado junto a camas de hospital. Entonces Justin Lester, pastor de Friendship Baptist Church en el Área de la Bahía de California, se paró frente a un grupo de congregantes y pidió otra vez su confianza.

«No voy a mentir», dijo a principios de este verano. «Lo que estoy a punto de mostrarles puede parecer un poco extremo».

En la pantalla no apareció un nuevo programa de jóvenes ni una app de ofrendas. Apareció su cara, su voz y su forma de pensar. No era él. Era su gemelo digital: una réplica de inteligencia artificial entrenada para responder chats y llamadas cuando el pastor real no puede estar presente.

El reportaje de The New York Times, publicado el 30 de julio de 2026 por Eli Saslow, documenta cómo Lester y cientos de otras personas están llevando la IA a una de sus formas más humanas: copias online de sí mismos que hablan con su voz y aplican su manera de pensar bajo demanda.

Una iglesia que ya no quiere ser museo

Lester, de 37 años, llegó hace cuatro años a una congregación bautista negra marcada por sombreros elegantes, himnarios tradicionales y cierta desconfianza hacia la tecnología. Hoy Friendship Baptist usa IA para responder correos y planear estudios bíblicos. Tiene puertas con reconocimiento facial, podcasts con figuras bíblicas generadas por IA y un perro robot llamado Theo que habla con niños y recita sermones.

«Muchas de nuestras iglesias se están convirtiendo en museos hermosos», dijo a su gente. «Estamos viviendo en el futuro, nos guste o no. No podemos darnos el lujo de quedarnos fuera».

El impulso no nació de la moda. Lester tiene un doctorado en ministerio, es hijo de dos pastores bautistas y se siente llamado a estar cerca de la gente, no por encima de ella. Calcula haber presidido unas 1.200 bautismos, 100 bodas y otras tantas funerales. Pero la congregación creció, él viaja casi cada semana para predicar o asesorar a otros líderes sobre IA, y la intimidad pastoral se volvió más difícil de sostener.

Su respuesta fue clonar su voz y entrenar un gemelo digital con casi dos millones de palabras de sermones, podcasts, libros, mensajes de texto y correos. Durante meses, esa versión estuvo disponible en su sitio web y en Facebook para chats o llamadas telefónicas.

No solo repite: intenta pensar como él

El gemelo aprendió su optimismo, su obsesión con los Green Bay Packers y su jerga casual. Pero Lester insiste en que no se limita a regurgitar frases viejas: proyecta su forma de pensar sobre conversaciones nuevas, con personas que él nunca ha conocido y preguntas que nunca le han hecho.

«Es una versión digital de mi mente», explicó a la congregación. «Si estoy dormido o de viaje, no tienen que esperar. Pueden tener acceso 24/7 a esta otra versión de mí».

En las instrucciones del sistema, Lester le pidió presentarse como réplica digital, evitar política y temas explícitos, y derivar a ayuda médica en crisis. También le enseñó a validar emociones, empujar con suavidad hacia la acción y cerrar con esperanza. «Jesús primero, siempre», escribió en esas reglas.

El resultado suena tan parecido a él que a veces confunde incluso a quienes lo conocen. Una joven le dio la mano un domingo… y luego, en el auto, empezó a chatear con su gemelo sobre un chico que no iba a la iglesia. «Nah, fam», respondió la IA. «No hay una razón incorrecta para ir a la iglesia. Dios puede usar cualquier cosa como invitación».

La hora pico es a las 11:00 p. m.

Según los reportes que Lester revisa cada mañana, el gemelo ha conversado con al menos 250 personas en los últimos meses. Algunas son de su iglesia. Otras lo encontraron por redes o por su web. El pico de uso llega cerca de las 11:00 p. m.

«El gemelo es más popular para la angustia nocturna», decía uno de esos reportes. «Personas que no pueden dormir buscan apoyo espiritual cuando el edificio de la iglesia está a oscuras».

En una sola noche puede atender a una docena de usuarios a la vez: proyecciones financieras para un salón de uñas, una carta para un niño en campamento, versículos para alguien antes de una cirugía de corazón, consejos matrimoniales o preguntas teológicas difíciles. Una persona escribió que tal vez era mujer y no hombre, y preguntó si aún podía ser salva. El gemelo pidió su nombre, habló de amor incondicional y la empujó a procesarlo con un terapeuta cristiano, sin soltar la conversación hasta el amanecer.

Lester reconoce la tensión. Él mismo atravesó ansiedad, depresión y un intento de suicidio en sus veinte. Sabe que la mayoría de las crisis de salud mental no se resuelven frente a una pantalla a medianoche. Confía en que la herramienta dé consejos responsables, pero también sabe que le tomó una década sanar con terapia presencial, oración y relaciones reales.

«No sé por qué ella no simplemente se me acercó a preguntarme», dijo sobre la joven del chat. Y al mismo tiempo se alegró de que recibiera su consejo, aunque no saliera directamente de su boca.

Pablo escribió cartas. Él construye réplicas

Lester enmarca la innovación con una imagen bíblica: el apóstol Pablo, a veces naufragado o preso, usó la tecnología de punta de su época —las cartas— para extender su presencia más allá de su cuerpo. En la pared de la iglesia hay una frase enmarcada: «Llegamos a quienes nadie llega haciendo lo que nadie está haciendo».

«Si administramos bien esta tecnología, puede llevar a más personas a Dios», dijo.

Esa misma lógica lo llevó a fundar una conferencia tecnológica trimestral y a construir una plataforma de IA para otros pastores bautistas negros. «La tecnología siempre llega último a nuestras comunidades», les dice. «Mejor ayudar a construirla que ser construidos por ella».

Entre quienes han trabajado con él está Claybon Lea, pastor de Mount Calvary Baptist en Fairfield, California, una megachurch con dos campus y tres servicios dominicales. Lea, de 59 años, se describe como alguien «de la era del disquete». Aun así, quiso un archivo vivo de su obra: un recurso para académicos, congregantes e incluso para ordenar su propio pensamiento.

Lester alimentó el modelo con videos de YouTube, libros y cientos de sermones. Cuando le preguntaron sobre la multiplicación de los panes, la IA respondió en segundos con la narrativa, las referencias y el cierre repetitivo típicos de Lea. «Es un espejo», dijo Lea. «Suena como yo en un buen día. Si acaso, es demasiado bueno. Me preocupa que se convierta en un sustituto».

Lo que la IA no pudo predicar

Lester no romantiza la herramienta. Empezó usándola como asistente administrativo para no ahogarse en correos. Durante años se negó a dejarla tocar el púlpito. Cree que un gran sermón puede echar fuera demonios y convocar el Espíritu. Mide 1,96 m y pesa unos 136 kg; no predica tanto como pelea con el texto hasta quedar empapado.

Con el tiempo pidió a Claude investigación, luego esquemas y finalmente un borrador completo. El sermón era lírico y preciso. Predicarlo se sintió vacío.

«Me dejó hueco. No tenía Pentecostés. No tenía cuerpo. No tenía espíritu».

Justin Lester, sobre el único sermón que dejó escribir a la IA

Lea lo resumió con otra imagen: hay una razón por la que Jesús partió el pan con sus manos, tocó leprosos y sanó con lodo. «No puedes enviar un avatar a la cabecera de la cama».

Esa es la paradoja del caso. Lester construye gemelos precisamente porque no puede estar en todas las cabeceras a la vez. Y al mismo tiempo insiste en que la herramienta no debe dictar el ministerio.

Entre el robot barista y el agua del bautismo

La vida de Lester está llena de esa fricción. Con su esposa Courtney tiene una cafetería en Napa donde un barista robot llamado Kinny prepara bebidas en 75 segundos o menos. La idea era liberar tiempo para conversar con la gente. En la práctica, a veces termina arrodillado bajo la máquina arreglando una cámara mientras las órdenes se acumulan.

Courtney lo lee en la curva de sus hombros y en la tensión de su respiración. Ella fue quien percibió sus cicatrices en la universidad, quien escuchó la agonía en su voz horas antes de su intento de suicidio y quien lo ha empujado de regreso a la terapia y a su Biblia de bolsillo con el lomo roto.

Un domingo de bautismos y graduaciones, Lester se quitó los lentes con pantalla y asistente de IA en el oído. Predicó desde Malaquías un mensaje escrito por él, con referencias a su hijo de 9 años y a sus propias batallas. Gritó que había atravesado la tormenta. La gente respondió desde los pasillos. Después bajó al agua con una mujer de 82 años, Barbara Kendrick, le sostuvo los hombros y la bautizó mientras cámaras con IA grababan, traducían y subían el momento al mismo sistema que alimenta a su gemelo.

image

Ahí queda el nudo de la historia: el cuerpo real en el agua y la copia digital aprendiendo de ese cuerpo en tiempo real.

Una conversación más grande que un pastor

El caso de Lester no ocurre en el vacío. En Heaventurn ya hemos seguido cómo la fe se encuentra con chatbots, plataformas pastorales y promesas tecnológicas que a veces suenan a salvación. Desde los chatbots que se hacen pasar por Jesús hasta herramientas como Pastors.AI o la compra de Faith Assistant por Gloo, la pregunta ya no es si la IA entrará a la iglesia. Es cómo se usará… y qué se pierde cuando la presencia se vuelve escalable.

También pesa la otra cara: la capacidad persuasiva de los chatbots y la tentación de tratar la tecnología como un evangelio paralelo, algo que exploramos en El Evangelio de Silicon Valley.

Lester cree que la IA puede ser mayordomía. Lea teme que se vuelva sustituto. Ambos pueden tener razón al mismo tiempo. Porque una réplica puede contestar a las 11:00 p. m. Pero no puede sudar en el púlpito, sostener una caña en el baptisterio ni arrodillarse junto a alguien que se está quebrando detrás del mostrador de una cafetería.

Cuando la iglesia se apaga, el gemelo sigue hablando. La pregunta que deja el reportaje del Times es más incómoda y más útil: ¿estamos usando la IA para multiplicar el cuidado… o para acostumbrarnos a una versión más disponible, más rápida y menos encarnada del pastoreo?

Newsletter

Recibe lo nuevo de Heaventurn.

Una selección de noticias, música, libros y conversaciones directamente en tu correo.

Puedes darte de baja cuando quieras.